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Colegiales programan sus propios videojuegos

 
Rebeca Picado, de 13 años, quiere ser astronauta. Por eso, esta alumna del Colegio Joaquín Gutiérrez Mangel, ubicado en San Rafael Arriba de Desamparados, utilizó sus vacaciones para asistir a un campamento en el que aprendió a programar.
 
Picado está entre los 580 jóvenes beneficiados con el Programa Nacional de Informática Educativa del Ministerio de Educación Pública y la Fundación Omar Dengo (Pronie MEP-FOD). Este se realiza en 40 centros educativos del país, en 25 de los cuales, los muchachos aprenden “Programación de juegos multiescena”.
 
Enseñanzas. En dichos campamentos, los participantes aprenden desde la resolución de problemas, creatividad y uso de la tecnología como recurso para aprender, hasta habilidades de pensamiento científico, mediante la creación de un videojuego. “Ellos tienen que hacer juegos multinivel, para cambiar las escenas. Lo van desarrollando como una historia. Ahí incorporamos algunos elementos de la programación, como variables y ciclos, entre otros”, explicó Ana Gabriela Castro, coordinadora del Pronie MEP-FOD.
 
Los participantes son jóvenes con edades entre 13 y 17 años, cuyo único requisito es tener ganas de aprender y asistir a las clases por cuatro días, desde las 8 a. m.
 
Aunque el programa lleva varios años de ejecutarse, Castro aseguró que en esta oportunidad prefirieron enfocarlo en distritos prioritarios (zonas de riesgo social). “Queremos ofrecer una mejor posibilidad de vacación ”, afirmó la coordinadora.
 
La experiencia. La joven Génesis Castro, de 17 años, aseguró que asistir a esta actividad no representó ningún sacrificio para ella.
 
“A todos nos encantan los videojuegos. Me pareció interesante aprender cómo era que programaban los escenarios, los obstáculos. No siento que haya escogido venir acá para no estar en la casa, sino para aprender algo”, aseguró la joven.
 
Para ella, esta es una oportunidad que le permite acercarse a la tecnología, ya que los talleres de informática, en sus clases regulares llegan hasta noveno año, y ella ahora cursa el décimo nivel.
 
“En esos años (previos), habíamos aprendido cómo mover un muñequito, pero no cómo programarlo todo para que haya una sincronía. En tan poquito tiempo, uno está aprendiendo muchas cosas”, opinó Castro.
 
Ella diseñó un videojuego inspirado en los de Mario Bross, de Nintendo, que son sus preferidos. Su proyecto, cuenta la historia de un personaje llamado Cat, que debe vencer obstáculos para llegar a la meta y, de esa forma, obtener un trofeo.
 
Por su parte, el joven Alexánder Fallas, alumno de noveno año, manifestó: “Aunque hay cosas que al principio a uno le cuestan, cuando se empieza a programar, con el paso de los días todo va mejorando”.
 
Fallas comentó que en el futuro, quizá le podría interesar alguna carrera relacionada con tecnología.