Sala de prensa

El nuevo lenguaje de la cuarta Revolución Industrial

  • La computación se ha convertido en un poderoso motor de producción e innovación
POR LEDA MUÑOZ, MARÍA EUGENIA BUJANDA
 
La cuarta Revolución Industrial está transformando de manera profunda al planeta. Sin duda, la computación se ha convertido en un poderoso motor de producción y de innovación en todas las esferas de la vida: la económica, la cultural, la política y la social.
 
¿Cómo preparar a las nuevas generaciones para participar plenamente en este nuevo escenario y no ser simples observadores de su evolución?
 
Uno de los elementos que destaca en las discusiones que se vienen dando es el consenso acerca de la importancia de la tecnología como lenguaje para expandir las capacidades de razonar, de crear, de expresarse y de resolver problemas, todas estas competencias que se han identificado como estratégicas para la incorporación de las personas a esta nueva sociedad.
 
No se trata ya de prepararse para operar dispositivos y herramientas de producción, sino de apropiarse de los modos más avanzados de pensar y crear asociados a las tecnologías.
 
Esta dinámica ha generado un interés creciente por acercar a los niños y jóvenes al aprendizaje de la programación, y en los últimos años varios países han dado sus primeros pasos para introducir este componente en la educación formal: Israel, Rusia, Australia, Estonia, Reino Unido, Irlanda, Finlandia y Dinamarca, encabezan esta lista.
 
La vicepresidenta de la Comisión Europea encargada de la Agenda Digital envió una nota a todos los ministros de educación de la UE urgiéndoles a abrir espacios dentro del currículo dedicados al aprendizaje de la programación.
 
A la vanguardia. Esto que está siendo un punto de llegada para muchos, fue un punto de partida para Costa Rica a finales de los años 80, cuando se introduce la programación en la primaria (y más tarde en secundaria) en el marco de lo que se conoce como el Laboratorio de Informática Educativa (LIE) en el sistema educativo público, propuesta que contrastaba con lo que la mayoría de los países hacía en un laboratorio de cómputo: aprender a usar las computadoras y algunos paquetes básicos de software.
 
En las lecciones de Informática Educativa, en cambio, los estudiantes costarricenses aprenden a programar, diseñar y colaborar, desde un abordaje basado en proyectos y en ideas poderosas.
 
Con una trayectoria tan especial en este campo, Costa Rica lleva la delantera. La rica experiencia acumulada ha permitido evidenciar el impacto de esta oferta en habilidades claves como la resolución de problemas, y experimentar lo que en otros ámbitos solo empieza a entenderse: que la programación genera cambios en el pensamiento y una “cultura intelectual” de gran valor, como anotaba visionariamente el gran matemático y educador Seymour Papert, quien contribuyó a diseñar la propuesta costarricense.
 
Pero hay más. En medio de una creciente preocupación por mejorar la formación en áreas como las ciencias, las matemáticas, la tecnología y las ingenierías, surgen planteamientos como los de Jeannette Wing, quien hace un llamado a considerar el “pensamiento computacional” como una competencia fundamental que todo el mundo debiera dominar como parte de su preparación para su plena participación en el siglo XXI.
 
Pensamiento computacional. Tanto Papert como Wing comprendieron que estas son herramientas intelectuales imprescindibles para poder comprender, operar y ser parte activa en la construcción del mundo que nos rodea.
 
Al mismo tiempo, surgen voces alertando sobre el error de sustituir indiscriminadamente las computadoras por otros dispositivos (celulares inteligentes, tabletas), que aunque tienen un valor complementario importante, no sustituyen aún las funciones y capacidades que proveen las computadoras.
 
Así, empieza a conformarse un movimiento internacional para ofrecer a todos los estudiantes oportunidades para desarrollar el pensamiento computacional.
 
Algunos hablan del lenguaje del futuro, y de un nuevo analfabetismo en ciernes. Ya Costa Rica lleva ventaja, pues brinda un espacio dentro del currículo para profundizar en estos aprendizajes, y es importante que siga liderando, y sobre todo, que continúe favoreciendo el desarrollo de estas herramientas intelectuales en las nuevas generaciones, mediante las estrategias correctas de apropiación de las tecnologías digitales en espacios clave como el centro educativo.
 
Las autoras son funcionarias de la Fundación Omar Dengo.